CONCEPCIÓN EN 101 PALABRAS

Siempre mi papá me dijo cuando niño que el Conce tenía que terminar atacando hacia el marcador. Me invento una historia de que la cancha se inclinaba para ese lado y no nos paraba nadie. Desde chico y hasta el día de hoy miro con expectación el sorteo de capitanes, rogando que ganemos el lado y podamos gozar de la ventaja de la “inclinación”. Cábala inolvidable y que muchos lilas compartimos.

Por Daniel Andrade Aguilera

Habíamos ido a escuchar a los Santos Dumont y luego a tomar al Don Pedro. Eran las 4 am y nos quedaban dos chauchas para el bajón. Ya en Plaza España encontramos un carrito completero. Así, y en medio del hambre, se nos apareció «el loco” Villamil. “¡Villamil!” gritamos. Entre abrazos le hice la pregunta; sí, esa misma: “loco, ¿cómo se te ocurrió atajar de espaldas?” Y «el loco» respondió: “che, lo copié de un baile infantil de la tele de los 80”. Ninguno de nosotros volvió a hablar sobre aquella revelación. Y mejor así…hoy nadie lo creería. ¡Loco de mierda!

Por Marcelo Moraga

Tengo recuerdos pequeños y lejanos, pero muy presentes.

Me veo a mi, 1.30 metros de alegría en casa de mi abuelo. Mis fines de semana en su sofá, muchas bolsas pequeñas y llenas de papel picado, todo para ir a mi lugar favorito. Unos tablones en que pasaba hora y media disfrutando, rodeada de los reclamos divertidos de la gente.

Luego, solo vacío.

Veo años sin papeles, sin estadio, sin abrir una bolsita después de cada gol.

¿Por qué volvió aún más fuerte mi amor por el Conce?

Creo que es cierto que siempre se vuelve a donde se fue feliz.

Por Sasha Campbell

Llovía muy fuerte.  Era el antiguo estadio regional.  Nos ubicamos mirando al centro de la cancha y bajo las casetas de transmisión.  Estábamos con mi hijo viendo al Conce y nos mojábamos cada vez más.

En el entretiempo compramos café y nos fuimos a la galería del sector Tegualda, pues, tontamente, pensé que a ese lado llovería menos.

Empapados tomábamos café y nos quedamos de pie viendo el resto del partido.  Fue un gran triunfo y cuando volvíamos a casa bromeábamos porque con la lluvia que caía habíamos tomado el café más largo de nuestras vidas.

Por Raúl Alejandro Ortíz Requena

Viajar de Punta Arenas con toda la familia solo para ver ese partido, llegar a Collao y verlo repleto, sentir los nervios, ansiedad, emoción, toda la semana, ver como nuestros guerreros dan la vida en la cancha por devolver a esta barra donde pertenece, sentir como hinchada y jugadores son uno solo, pensar en un momento que todo se acabó y 5 minutos después sentirte con vida, ver la frustración de todo el estadio después de ir abajo y la alegría máxima con el gol del “Nacho”. Vuelo a Magallanes luego de un día que repetiría una y mil veces.

Por Andrés González

Siempre recordaré el 26 de Abril del 2016, cuando bajó cuatro paredes nos quitaron las posibilidades de seguir rugiendo. Pero junto a tu hinchada, 4 años después, seguimos fieles a ti. Sufriendo cuando perdimos con Pilmahue y celebrando tu primer ascenso tras la tragedia; expectantes 90 minutos contra Limache, donde el Nacho nos alegra con el finiquito que da cabida a tu regreso al profesionalismo; y hoy esperamos con ansías tu regreso en esta división y sobre todo, contra tu rival Vial. En fin, en las buenas y en las mañas, estaremos contigo León.

Por Florencia Aguayo Saldías

Desde pequeño, escuchaba al viejo hinchar por el Deportes Concepción, por la lluvia o el dinero, quedábamos muchas veces en casa. Ahora, dueño de mis lucas y mi tiempo, cuando los turnos de trabajo lo permitían, estaba pegado en Collao, con mis dos cachorros y señora. Hoy, sin trabajo, con tiempo de sobra y con mis pequeños que alucinan por los lilas, llego esta maldita pandemia, otra vez a quedarse en casa de manera obediente, para volver a gritar el dale león… Viviendo el trasnoche del 10 de mayo escribo sobre el conce y no de mi madre!!! en 101 palabras…

Por Denis Carlos Pedreros OrtÍz

Febrero 2016 llega a mi vida, la dicha de ser madre por primera vez. Abril 2016 desafiliación de Deportes Concepción. Las noticias muestran un sin fin de hinchas llorando por tal motivo. Yo, encontrando irrisorio ese excesivo fanatismo. Hoy , soy mamá de un varón de cuatro años, que llora por el solo hecho de quitarse su camiseta favorita para lavarse, y adivinen cual es su equipo favorito? su amado conce, y yo aquí,  disfrutando de su fanatismo excesivo, que ha su corta edad, no es capaz de tomar otro helado que no sea morado jajaja…jajajaja…..Lo que son las vueltas de la vida.

Por Viviana Reyes Vejar.

Lo ví por primera vez en el estadio de Hualpén, ganamos 4-2 ante la Serena. El ubicado en la reja, su sonrisa era aún mas bella con cada gol del Conce, desde ahí, no lo deje de pensar. Por cosas del destino, ahora estamos mas Unidos que nunca con una Familia lila. Pasamos juntos las penas y alegrías de la tercera, viajes, apañe en la buenas y en las malas. Y ahora felices, viviendo el amor lila en Segunda.

Por Karina González

Comúnmente se piensa que ser jugador de fútbol es el máximo anhelo de quienes aman la redonda… Personalmente, creo que alentar desde la galería está lejos de ser el premio de consuelo.

Lo que hoy reflexiono tranquilo en casa, lo tenía claro desde mi adolescencia, Especialmente ese viernes de tarde soleada en Nonguén que daban la lista de los que recibían el buzo y viajaban a Talca el sábado temprano.. Que problemita, el Conce rugía contra los chunchos el mismo día en Collao…

 El famoso “Mentirón” fue la excusa perfecta, y el abrazo de gol con mi papá justificaron la decisión.

Por Martín Esteban Pacheco Medina 

Mis recuerdos del León se remontan a mis cinco años, a mi padre un hombre venido a la ciudad desde la capital, que busco saciar su pasión en un club nuevo, se hizo socio fundador su carnet de dice que fue el numero cincuenta y seis en creer en Concepción.

Los días en Collao eran de dulces, gritos y aplausos que en cada córner querían empujar la pelota para gritar gol. Pero lo que mas me alegra recordar es la frase que mi viejo decía cada vez que el “palito” acomodaba la pelota ¡tenemos medio gol!

Por Cristian Acuña De Girolamo Del Mauro

Llegamos al estadio y buscamos nuestros asientos regulares. La galería se va tornando poco a poco de color lila. Unos puestos más abajo, vemos a la señora que siempre lleva su león de peluche. Le comenta a su marido las fallas del equipo, sus comentarios son acertados. Hacia la derecha, está el joven de lentes que pareciera estudiar por completo al equipo contrario, así lo demuestra siempre cuando comenta con su papá. Por las escaleras viene el tío que vende palomitas, ahora también tiene inkat. Listo. Los jugadores de mi cancha están en posición, ¡que comience el partido!

Valentina Gutiérrez Leiva

Verano del 81. Como acostumbraba, acudí a Collao a alentar al león estacionándome al lado del actual gimnasio municipal.

Fin del partido, voy a la salida que da hacia el estacionamiento, está cerrada, los hinchas trepan la reja, decido hacer lo mismo, llego arriba y no puedo pasar mi pierna hacia el otro lado, quedó atrapado , mis manos y muslos soportan mi peso sobre esas puntas filosas, la angustia y dolor me invaden, hasta que unas manos solidarias toman mis pies y me ayudan a cruzar, con mis manos y muslos sangrando, tomé el auto y regresé a casa.

Claudio Pérez

Como acostumbramos, compramos pasajes a Concepción para acompañar al León, salida 10,20 regreso 18.00 llegando a Temuco a las 22,00, excelente hora.

Terminado el partido, que perdimos 4 x 0 con Ovalle, fuimos al terminal y como no veíamos el bus en el andén y estábamos en la hora consultamos en ventanilla, revisando los boletos nos dimos cuenta que los pasajes eran de Temuco a Conce a las 18.00 y no había bus para Temuco ese día, nos fuimos a Los Ángeles buscando alternativas, al final nos vinimos de pié a las 24,00 y llegamos a casa a las 04,00 AM.

Por Claudio Pérez

Era un perro callejero y me gustaba el fútbol, vivía cerca de Collao, el 20/10/91, me colé al estadio, jugaba el Conce con la unión, en pleno partido entré a la cancha y avancé por entre los jugadores, quisieron sacarme pero con una buena finta me escabullí y corrí hacia el área, me seguía Almada y Lepe, eludí a Ardiman y corrí hacia Villamil, el loco, me acarició, me abrazo , y sacó de la cancha, me echaron del estadio, no pude ver el triunfo de 4×2 del Conce , ahora, como humano soy socio y sigo al Conce a morir.

Por Claudio Pérez

Suerte hoy no va a llover, dijo Oscar, igual apuremos el paso para llegar a Collao, respondí. Mientras caminábamos por San Martín. Difícil Green Cross dije, pero respondió juegan, García, Estay y matute. Ganamos.

El partido al término del primer tiempo fue como lo presagiaba, muy difícil. ¡Oscar!, grito, mira el tiuque viene del norte, seguro ganamos. Estay confirmó la cábala.

Caminando con Diego y Pancho al encuentro con Limache al entretiempo vi al tiuque desde el norte, seguro ganamos grite. Viejo loco, murmuró pancho. Gool de Sepúlveda, yo vi a Estay, tras centro de Hoffman. Gritó Oscar en mi mente.

Por Conti Lila

Todos estamos ansiosos por lo que pasará hoy. Nos dirigimos en caravana hacia el estadio. Collao nos espera, es nuestro segundo hogar. Al fin llegamos a nuestro destino, flamean las banderas, pronto empezará la ceremonia. Más personas se suman al ritual, eso es lo que estamos viviendo. El reloj marca la hora, estalla la galería, los cánticos más fuertes que nunca, bengalas iluminan el cielo, y papel volando como aves por sobre la gente.

Once camisetas moradas rodean la mitad de la cancha, nadie usándolas. Es un León que quiso ser silenciado, demostrándole al mundo que jamás podrán acallar su rugido.

Por Javier Burgos

Escuché por ahí que aún lo tenía. Cuando le pregunté dónde lo podía encontrar, no me dio una respuesta clara, parece que no se acordaba.

Pasó mucho tiempo en que no nos pudimos ver, pero cuando por fin volví a su casa, le dije decidida a mi abuelito que lo buscáramos. Abrimos su cajón del velador y ahí estaba… su carnet de socio del Conce del año en que nací.

Por Valentina Gutiérrez Leiva

Llegué y Temuco estaba arriba 2×0; no había por dónde. Qué importa, pensé, siempre es bueno ver al conce; además, en el 89 llegó el descuento que al menos mantenía el honor, y cuando Candonga lo empató un minuto después, recuperamos algo de alegría. Con el corazón a mil y en un ultimo esfuerzo; no sé quién entró al área, menos si hubo falta, pero el jote dio penal. La Agarró Ovalle y a los 95, milagro, 3×2.

En veintitrés años hemos ganado partidos imposibles; pero ese me enseñó, en seis minutos, que si no se sufre, no es el Conce.

Por Daniel González Inzunza

Si preguntan por un recuerdo con mi abuelo. Mi papá y yo con gorros y bufandas lilas, te encontramos en la esquina del Ester Roa, Deportes Concepción v/s Lota Schwager 2004, 4 goles a 2, victorioso el Conce, además del triunfo, el mejor gusto era ver feliz a mi abuelo, ganaba el León de Collao, coreábamos con mi papá y él, «León, león, león hay uno solo». Te fuiste un mes antes del ascenso del Conce a segunda, pero de seguro celebraste en la nube más alta con un navegao en la mano y el tío Checho al lado.

Por Karina Rifo Solís

Mi papá, el tío Checho y ocho más del barrio, íbamos los domingos a ver al Conce en el Ester Roa, se jugaba la Copa Libertadores, llovía a cántaros, de esa lluvia de hace 30 años, parecía diluvio, nos sentamos en la galería con unas bolsas de nylon sobre la ropa. El Conce ganó y contentos caminamos desde el estadio a casa, para quitarnos el frió pasamos por cuanta «pica» encontrábamos, terminando en la tradicional Capilla, con un navegao y un sándwich de pernil con palta.

Volvimos a casa, «empapados por fuera y mojados por dentro”.

Por Héctor Rifo Benavides

Convencí a Cabrera de ir a Collao a ver al Conce vs UdeC a pesar que su equipo jugaba a la misma hora por el CDF. Nos acomodamos entre la hinchada que rugía «Sale León».

El primero en contra fue a los 23, cuando cantábamos «El que no quiere al Conce…», el segundo a los 35. Algo comentó Cabrera, pero lo silenció el «Si un mal paso das». Terminó el partido y mientras despedíamos al equipo coreando «aunque pasen los años…» le dije: nos cagó el Arcángel, y disfónico me respondió: tranquilo, el próximo «lo ganamos».

Así crece la manada Lila.

Por Francisco Jara Méndez

Cuando se llenaban las cabeceras de Collao mi papá decía hay más de 30.000 personas, no era habitual, con mis 12 años mirar tanta gente era muy emocionante.

Veía el primer tiempo sentado junto al viejo y antes que terminara iba a comprar mi sopaipilla, con ella veía el comienzo del segundo tiempo y me quedaba junto al túnel para ver a los jugadores.

Minuto 94, partido tenso, si ganábamos subíamos y ellos bajaban, penal y Charles Reyes frente al balón, hoy 35 años después recuerdo la sensación de nervios y emoción, gol de Concepción ojos llenos de lágrimas, partido finalizado.

Por Cristian Vivaldi

Un 9 de octubre, el estadio se llenó de hinchas, banderas lilas y gritos entonando un solo himno. Nunca se había visto tanta audiencia para un evento futbolístico excepto que no había árbitro, jugadores y ni siquiera una pelota, sólo un gran lienzo que proclamaba «El conce no se va».

Por Antonia Vergara Vidal

El Conce jugaba contra Pilmahue en Villarrica, llegando allá un tío nos invita a su casa en Licanray, asado comida y algo para beber. Una pequeña siesta antes de partir y llegó la hora de irnos al estadio, al ir llegando nos damos cuenta que faltaba uno de los que habíamos ido… quién? Nos preguntamos, Se nos quedó dormido el flaco!!! Gritamos en coro. Quien sería el encargado de decirle a su mujer que se nos había olvidado. Nunca lo supe, solo sé que llegó al segundo tiempo del partido y a ver ganar al Conce…

Por Nicolás Miranda

 

A los ocho gambeteaba con pelotas de papel los quince minutos de cada recreo. No importaba lo que decía mamá, nerviosa de su cuerpo femenino. Tampoco lo que decía papá, que alentaba pero sabiendo que el fútbol es solo para hombres. Es el profe de educación física el que los convence de su talento, de su buena estrella, que vaya a entrenar a Nonguén. El amor por la lila fue inmediato. De eso van diez años. Hoy juega en la liga femenina que recién está empezando, y los fines de semana despliega su lienzo de «Felina» que ruge desde la galería.

Por Carlos Orellana

El cura Olivares termina de preparar la misa de la mañana siguiente, se persigna ante la cruz de madera que cuelga sobre su cama, al lado del banderín del León que le regaló su abuelo hace unos años, y se duerme nervioso. Reza por sus padres, por la comunidad, y, aunque sabe que no debe, por un dos cero. Nada de milagros, solo lo justo. El domingo nuevamente al estadio, su segunda iglesia. Es que solo en Collao puede comulgar con sus prójimos, cambiando los padres nuestros por madres suyas, y gritando los goles al cielo.

Por Carlos Orellana

Tenía 12 años cuando desafiliaron al Conce y nunca sentí el fútbol como hoy hago, hasta 2018 cuando la espera valió la pena. En familia recorrimos todos y cada uno de los estadios donde rugió el renacido León de Collao, quemando en mi alma recuerdos que jamás olvidaré como la eterna lluvia tomecina, nadar en un gélido Villarrica o la felicidad de La Florida.

Ese año sentí por primera vez la verdadera experiencia de Deportes Concepción, sufrir cada partido, gritar gol con euforia, suspirar cada derrota pero seguir con la cabeza en alto, porque un león herido siempre rugirá más fuerte.

Por Vicente Contreras

El Conce, una pasión que muchos la escuchan, pero que pocos la entienden, es una de las tantas razones que nos regala alegría en los momentos que más necesitamos de ella, todos se cuestionan cómo puedes tener esos sentimientos a un equipo de fútbol y es ahí donde se equivocan.

Más que un club somos una familia, siempre nos saludamos en el estadio cómo si nos conociéramos de toda la vida, nos regalamos un abrazo de gol en los partidos más difíciles, cómo también nos colocamos de acuerdo para fastidiar al árbitro. Esto es el Conce, un club de la gente.

Por Gustavo Riquelme

Tengo vagos recuerdos de  cuando  mi padre me llevó por primera vez junto a mi hermano a Collao  con  la idea de que me hiciera hincha del Colo Colo.

A la entrada como siempre estaban vendiendo banderas  ,mi hermano de inmediato se fue a la del Colo y cuando llegó mi momento de elegir me flechó una bandera lila de satín con ribetes blancos, patalee hasta que me la compraron,  era como David contra Goliat , en el Conce, Cavalleri marcó el empate a tres contra un grande.

En adelante  mi corazón es lila en las buenas y en las malas.

Por Rodrigo Cid

Al ya renunciado Palito Cavallieri se llamaba al de siempre, al de la sapiencia, al profesor Don LUIS VERA AVENDAÑO, para intentar la hazaña de clasificar por primera vez en la historia del club a la Copa Libertadores.

Esa pre-liguilla no fue fácil nunca ha sido fácil para el Conce, en la última fecha nos servía solamente el empate entre Católica y O’Higgins. Todos los hinchas pegados a la radio, cuando llegó el pitazo final llegó la algarabía, el delirio, el Conce se volvía internacional.

Todos recibimos a los héroes frente a la sede del club gritando dale León, dale León.

Por Esteban Cabrera

«En Coquimbo tuve una pena, una que me costó superar. En Coquimbo rodó una lágrima, Así que había que tomar».

Por Eduardo Reinoso González

Invierno del 2009. El Conce complicado en la tabla del campeonato de la B, dirigido por Palito Cavallieri. Mi sueño; ver un entrenamiento del Conce. Mi tío me consintió. Tomamos las Bahías y compramos unos panes con queso. Piso escarchado, cancha de tierra y Palito pescando a chuchás a jóvenes jugadores. Terminó el entrenamiento y me fotografié con los jugadores.  Aquel día me impregné de Amateurismo, me enamoré de la esencia del club y sentí la fuerza, garra y corazón.

Por Ignacio Toloza

Aquel invierno de no se que año, nos llevaste a ver el primer partido, fue amor a primera vista, que se fue concretando con los años, recuerdo los viajes a los estadios para seguir al Conce, y aquellos abrazos cuando celebrábamos, y también cuando salíamos cabizbajos por la derrota. Te fuiste, pero tu herencia continua intacta, y la hemos traspasado a tus nietos.

Hemos estado en las buenas, las malas y también en las peores. Lloramos el 2016, el 2018 lloramos en La Florida, y también lloramos el 2019. Hoy extraño tu presencia, Gracias viejo por hacerme del Conce¡¡

Por Gonzalo de la Fuente M.

Tenía 12 años , fui  con un amigo a ver al Conce….me puse un cortaviento nuevo , regalo de mi  vieja. Comienza el partido y a Lester Lacroix se le cae una canillera,  salté la reja , me enganché el cortaviento en la reja. Llegué a la cancha iba a recoger la canillera y un Carabinero  me saca de la cancha.

Bueno, llegué a la casa sin canillera y con mi cortaviento rajado. Me dieron una paliza por que más encima, mi amigo  riéndose por lo que me ocurrió, me empuja contra una reja la cual estaba recién pintada….cortaviento rajado y pintado.

Por Santiago Molina Campos

Ese 15 de diciembre nos levantamos con nuestras camisetas, agarramos las mochilas y nos fuimos al terminal, pasaje de Cauquenes a Conce y viseversa. En Quirihue se subieron más hinchas, ya no íbamos solas con nuestras camisetas si no ya una pequeña familia lila, llegamos al terminal y llamamos al Tata: ya estamos aquí. Por el otro lado del teléfono: listo hija vamos para allá.

Vibramos cada minuto, cantamos hasta quedar afónicos. Primer tiempo terminado 1-1. Fuimos por sopaipillas para pasar la pena. En el segundo tiempo los minutos pasan, Ignacio Sepúlveda recibe un pase, al arco y goooooooool. Pitazo final, abrazos, ojos llorosos cánticos más fuertes, saltos, los hinchas a la cancha, bajamos corriendo y celebramos con la tremenda familia, un abrazo a los tatas dejando un trozito de corazón en Conce, al terminal y devuelta a Cauquenes con una sonrisa y ojos llorosos.

Por Daniela Núñez

«Llovía. Tenía dudas de ir al estadio con mi Leoncita (8 meses en ese tiempo) y mi polola. Fuimos igual, entramos en la parte baja del marcador. El León fue una tromba. Juan Leiva intratable. Un Gamagol con una visión felina y todos los leones compenetrados. Salió el Sol, ganamos 4 a 0. La hinchada no paró de cantar en todo el partido y los jugadores la mojaron.

Motivados por doblarle la mano al destino, por un posible injusto castigo. Demostrarle a todo Chile que estábamos mas vivos que nunca.

Cantamos ¡el Conce no se va! ¡nunca se iría! ¡nunca se fue!»

Por  Mario «Corazón de León» Placencia Palma.

Ser del Conce es pertenecer a un equipo que fomenta la amistad, que reúne a la gente en torno al amor, que es a político, que es laico, que es tolerante, humano e incondicional.

Es familia. Ser penquista es ser del Conce, y ser penquista es saber que uno tiene las manos frías y el corazón caliente.

Por Federico González S.

¿Qué sería de mi vida sin el Conce? Si gracias al tremendo amor que me heredó mi papá por este equipo lo sigo por todo Chile, me saco el sombrero por él y mi familia, que es nuestra tradición de todos los fines de semana ir al estadio a alentar al amor de nuestras vidas.

¿Cómo olvidar Collao, viajes al norte, centro y sur de Chile, apoyando desde que nací, desafiliación y renacimiento del Conce?

Es algo que con mucho amor y pasión le estoy heredando a mi cachorro y anhelando que siga de generación en generación. ¡El Conce es mi vida!

Por Carla Gutiérrez V.

Despertar. Desayuno. Pan Francés. Huevo. Panadería.

– Tata, hoy juega el Conce. ¿vamos?

– Sí, vamos.

Caminata. Cruzar Collao. Estadio. Boletería. Comprar las entradas. Hinchada. Cantos. Camisetas Lilas. Frio. Subir las Escaleras. Conmigo mi Hermano, siguiendo al Tata.

En el estadio, el Tata escucha el partido por la radio con sus audífonos, en silencio, serio, analítico, un par de jugadas lo ofuscan. Inesperadamente: Gol.

Abrazo eterno. Cantos. La Hinchada. Victoria. Pitazo final. Bajar escalera. Llegar a casa. Sonrisa.

Despertar. Han pasados años, casi un par de décadas. El Conce volverá.

Gracias, Tata, por esos momentos eternos. El Conce nunca se fue gracias a ti.

Por Tito Del Solar Opazo (seudónimo)

En la cancha los Leones luchando hasta el final, en el tablón miles con la camiseta morada, entre ellos mi padre, a unos meses de sufrir un infarto.

Terminó el partido con Católica 2 x 2, ellos no lo podían creer. Tiempo extra con gol de oro era la regla, los nervios nos tenían locos, la manada Lila gritaba, el calor no importaba.

Apareció un huaso de Monteaguila, el Gran Chiqui , cabezazo y gollllllllllllllllllllllll de oro,  todos locos, busqué para abrazar a mi viejo, no estaba, se me vino la noche pensando en su corazón, su amor por el club le sobrepasó, estaba sobre el tablón en la fila de atrás abrazado con otro lila, uno que estaba tan feliz como él, nos abrazamos y lloramos juntos. Clasificamos a la Libertadores.

De noche el retorno a casa llenos de alegría, luego comenzaría otra historia…

Por Francisco Sánchez

En Puerto Montt me fijo que están a la venta las entradas para ver la final por el ascenso, el León se jugaría la vida en un partido donde debía ganar. Llame al Viejo León de Mar y le dije “Papa vamos a ver al Conce, yo viajo desde Puerto”, el me respondió que ya estaba viejo y viajar desde su campo en Quillón hasta Collao era agotador.

Viajando él me dice que tiene ganas de ir, pero ya no quedaban entradas para él, luego de regalar calendarios en el estadio, logre conseguirle una entrada, “Concepción Campeón” y un “Gracias Hijo”.

Por Carlos Gamonales

En memoria de Sonia Elizabeth Flández Moreno

Mi mamá se enamoró por primera vez a los cinco años, durante la campaña de 1968. Si es hábil con las fechas habrá comprendido quién se robó el corazón de la pequeña: Marcelo Pagani.

La devoción de Sonia por el trasandino era tanta que, cuando tuvo fiebre a causa de un resfriado, comenzó a delirar diciendo su nombre. Su madre, lejos de asustarse, se enterneció y decidió llevar a su hijita a la cancha para que conociera al bandido que aparecía en sus fiebres y él no la decepcionó, cargándola en brazos para que ella jamás lo olvidara

Por Melissa Muñoz Flández

Cuenta la leyenda que en Nonguén habita un león… Muchos han querido capturarlo y domarlo pero el siempre ha logrado salir adelante rugiendo con valor y coraje…inspirando el corazón de todo el pueblo penquista.

Hace un tiempo fue encerrado, amarrando sus garras; impidiéndole que corriera libremente, siendo oprimido bajo el yugo de una fuerza maligna…pero ahí, al frente del zoológico, aquel  que muchos han creído dormido, espera atento la oportunidad… observando sigilosamente a sus presas y afilando fieramente sus garras para demostrar que el león no ha muerto, no se a ido; y nunca se irá. 

Por Didier González Cisternas

Cada fin de semana, espero con ansias la justa de honor que lucha el león, olvidar los problemas y solo gritar el gol.

A veces me pregunto, cómo habrá sido el  sentimiento que movía a mi tata moverse por todo el país siguiendo al equipo de su pasión,  ese amor que lleva desde que era tesorero en el club Galvarino y siguió llevando con la formación de su querido Conce.

Sé que él aún en algún lugar del cielo sigue mirando a su querido equipo y yo trato de ser su representante llevando toda su pasión. Te amo querido abuelo. 

Por Javier Abello Ruminot

Galería sur, 15 de diciembre, año 2019, mi reloj marcaba las 17:22 y el tablero electrónico indicaba que se jugarían 4 minutos más, después de un tenso partido solo 4 minutos nos separaban del profesionalismo, nunca en mi vida mire tantas veces un reloj y lo que parecía una hora en realidad eran 2 minutos, la espera fue eterna, el pitazo final aun no sonaba y mis nervios aumentaban, de repente llegó el anhelado momento, triunfo del Conce y vuelta al profesionalismo, abrazos por todos lados y 4 minutos que en realidad fueron 1.328 días.

Por Gonzalo Saavedra González

Camiseta, gorro, bandera, cruz pal cielo y al estadio. Voy a ver al Pelé, tenía 5 años ilusionado como todo niño, subo a la micro junto a mi nano y papá.

La Puchacay por Lorenzo Arenas, miro por la ventana hasta llegar a Collao con ansiedad y ese cosquilleo que aun permanece en mi cada vez que llego a la Leonera, nunca vi tanta gente (27mil).

Día soleado una tarde perfecta. Mira Carlos Cazelli !!! nos grita mi papá. Vayan a saludarlo. Me quedé helado, solo mi hermano atinó. Hasta aquí ya era un mar de sentimientos nuevos, pero yo venía a ver al «Pele».

Bastaron 45 minutos para saber que el Conce si tenia a un Pelé (Araya) y que nos deleitaba con esa zurda mágica: 3 goles a un tal Neff, cada gol fue la transfusión de sangre morada que llevare desde la cuna hasta el cajón.

12-10-1980.

Por Sergio Vera

Corría el año 2004, cuando un sábado 23 de julio se me  juntaron dos importantes compromisos a los cuales no podía fallar, uno era a las 17:00 hrs.

Jugaba el club de mis amores, y el otro dejaría la soltería en el pasado a contar de las 20:00 hrs, para unirme en matrimonio con mi actual señora… Los consejos no faltaron, desde » No te cases, hoy juega el Conce» hasta «No alcanzarás a llegar a la iglesia»…Sumando minutos de juego, descanso, traslado y ojalá el caballero de negro no agregara minutos extras tomé la decisión de ir al estadio y dar el gran paso.

Ese día se dio todo, ganó el Conce, y me fui raudamente a mi casa para ponerme la corbata lila e ir a la iglesia a esperar a mi entonces novia, hoy actual señora. 

Por Alejandro de la Rosa

Existen especies que pueden planear sin saber volar, pero ninguna como yo. No se supone que lo haga, generalmente sólo soy comida de depredadores, pero mi propósito de hoy es mucho más importante… lo percibo en la expectación de la gente que me mira planear.

De pronto, ¡¡paff !!, caigo al suelo. El maldito guardalíneas me mira desconcertado. La gente de lila se toma la cabeza. Desde su galería volé hasta pasar a cinco centímetros de su cabeza.

Pegarle en la cabeza a ese ladrón habría sido la mayor gloria del primer y último vuelo de esta humilde sopaipilla voladora. 

Por Karol Peredo

Wena conchetumareee ¡!!, qué pedazo de jugada ¡!!… qué magnífico jugador este cabro. ¡¿Cómo logró semejante hazaña?¡¡. Sin duda estará en el Olimpo de las glorias moradas de todos los tiempos.

Venga ese abrazo hermanos, que lo hemos logrado, logramos la victoria gracias a este héroe. Un astro, talentoso, hábil y astuto. Esto ya está, ¡ganamos!!!

Entre gritos de felicidad de toda la tribuna, los tres hermanos se abrazan, gritando hasta romper las cuerdas. Tras ver que en el minuto 89, y ganando por un gol, Fabian Ramírez consiguió un lateral intrascendente a favor en tres cuartos de cancha.

Por Karol Peredo

Ranco, Quillón, Pilmahue, Chimbarongo, Cabrero, Tomé, Parral, Lota, Hualqui, Enfoque, Caupolicán, Ranco, Quillón, Pilmahue, Chimbarongo, Cabrero, Tomé, Parral, Lota, Hualqui, Enfoque y Caupolicán.

Parral, Hualqui, Pilmahue, Cabrero, Caupolicán, Parral, Hualqui, Pilmahue, Cabrero y Caupolicán.

Rodelindo Román, Rodelindo Román, Ferroviarios, Ferroviarios, Pilmahue y Pilmahue.

Ferroviarios, Unión Compalías, Mejillones, Rancagua Sur, Ovalle, Limache, San Joaquín, Osorno, Salamanca, Rengo, Linares, Pilmahue, Trasandino, Santiago, Ferroviarios, Unión Compalías, Mejillones, Rancagua Sur, Ovalle, Limache, San Joaquín, Osorno, Salamanca, Rengo, Linares, Pilmahue, Trasandino y Santiago.

Ovalle, Trasandino, Limache, Ovalle, Trasandino y Limache.

Por Víctor Tornería

Un día en la semana de noviembre, le dije al Leonguén que fuéramos a Viña a ver al Conce, porque nos tocaba con Limache y me dijo alto que que si, sin pensarlo.

Macheteando el viernes 22 de noviembre hicimos concentra con varios lilas que nos dieron el aguante, ya que nos íbamos 3 días antes y nos fuimos al terminal a las 1 am en el último bus.

La primera escala era Santiago, si o si a dar el aguante a Plaza Dignidad. A las 8 am ya estábamos ahí instalados y una de las cosas mas lindas fue ver hinchas de varios equipos viéndonos llegar y saludarnos tan calurosamente por ser del Conce, que con mi amigo dijimos «estamos pulento».

Comida, bebestibles, mamás y abuelitas se nos acercaban a darnos tanto cariño solo por ser sureños y del Conce, pero había que seguir él rumbo y quedaba la mitad del viaje así que seguimos.
En el próximo terminal nuevamente nos dan ese cariñito por ser del Conce y nos llevan a Viña.
 
El 90% de la meta se cumplió y estábamos en Viña felices. Ahora había que comer algo y decidimos pasar a un local donde un joven nos ofreció su mesa y sin creerlo nuevamente nuestra piel que nos enorgullece tanto, ese joven, llama a la mesera y nos regaLeonea con cervezas y comida ¿qué mejor?
 
Cae la noche, había que buscar lugar para dormir, nuestra carpa era la guarida de León y la playa nuestro hogar donde pudimos pernoctar, obviamente tomando algo y con buena música y gente que conocimos ahí.
Al dormir y amaneciendo se siente el ruido del mar y a lo lejos los típicos silbidos del Conce. No podíamos creerlo, al alba llegaban más leones a la playa a sumarse, fue una alegría tan grande, la familia se había completado y ahora todos rumbo al estadio, donde rugimos con el alma. El resultado paso a segundo plano.
 
Él lunes 25 de noviembre a las 7 am llegábamos a COLLLAO con Leonguén nos miramos y dijimos: objetivo cumplido y cada uno emprendió rumbo a su hogar. Queda en el corazón el cariño que te entrega la gente por ser del Conce. 
 
Por Edgard Aguilera Molina

Perla del Bio Bio se llama mi barrio, ahí conocí a mis hermanos lilas con los cuales comenzamos a aleonar ese mítico año 2006 en 3era.

Luego vinieron viajes, abrazos de gol y alcohol. Crecimos juntos ALEONANDO, nuestro orgullo era ser apuntados en el barrio como los únicos lilas, pero qué importaba, era nuestro amor por esta institución e inflamos el pecho y sacamos nuestras garras por el color lila.

Vivimos de todo, pero lo más lindo fue ese partido con Limache, donde juntos, nerviosos, nos dimos ese abrazo lleno de lágrimas de emoción y a la cancha con tus hermanos P3RLALILAS.

Por Willy

Tenía una vida muy agitada, pero sagradamente iba a alentar a León a Collao, sentándome siempre en debajo de la caseta de transmisiones,  pero “le echaba el ojo” a un joven, lo miraba y él a mí.
 
Días después, un amigo me dice: “tengo un ex compañero que es tan lila como tú” y me lo sugirió en Facebook,  y mi sorpresa es que era el mismo que miraba en el estadio, le pedí amistad,  ambos nos sorprendimos con la situación, comenzamos a hablar y bueno hasta ahora nos comunicamos, llevábamos 6 años de matrimonio, basado en nuestro amor lila incondicional. 
 
Por Sandra Garcés Verdugo